¿Cómo elegir una capa de base adecuada para la tarima?


Cuando hablamos de tarimas instaladas en un sistema «flotante», las propiedades, los parámetros y la comodidad de uso dependen tanto de la propia tabla (tarima) como de su soporte. 
 

Al elegir una capa de base adecuada, garantizamos cierta «cimentación» entre la tarima y el suelo soporte. La capa de base sirve tanto para proteger el suelo como para mejorar sus parámetros de uso. Incluso los suelos de alta calidad pueden demostrar todas sus ventajas en la práctica solamente cuando formen parte íntegra de un sistema de suelo provisto de la capa de base pertinente. 


Aspectos imprescindibles de la capa de base de la tarima


La capa de base debe encargarse de las funciones esenciales del suelo al ser el fundamento de la instalación profesional del mismo, puesto que:
•    nivela las posibles irregularidades puntuales del soporte, reduciendo la carga ejercida sobre las conexiones de cierre rápido de la tarima; 
•    protege el suelo contra la carga diaria del tráfico peatonal o, por ejemplo, el impacto de la caída de objetos, así como de la carga fija ejercida por el mobiliario pesado;
•    constituye un aislamiento eficaz contra la humedad;
•    insonoriza el espacio al reducir el ruido de las pisadas y constituye un aislamiento acústico adicional del ruido que penetra en el techo;
•     una buena capa de base reduce el coste de la calefacción por suelo radiante.
Es importante recordar que aun comprando la mejor tarima y la más cara del mercado, n

o consegurás el efecto deseado a menos que utilices una capa de base adecuada y cumplas con las condiciones indicadas en los manuales de instalación de los fabricantes de tarimas. Una tarima bien instalada con una buena capa de base garantiza la comodidad de uso del suelo en el día a día.
 

Garantiza un buen estado del soporte por debajo de la capa de base


La instalación de la tarima debe comenzar una vez terminados todos los trabajos de construcción y acabado. El espacio debe estar seco y contar con un sistema de ventilación eficiente. La temperatura ambiente del espacio de instalación debe estar comprendida entre +18 y +23 °C, y el suelo soporte debe contar con la misma temperatura. La tarima se debe instalar sobre un soporte estable y nivelado con una desviación máxima de 2 mm en 200 cm de longitud. El soporte de un suelo laminado debe estar seco y limpio. Como la madera y los laminados son muy sensibles a la humedad, es necesario comprobar la humedad del soporte, porque una humedad superior al 2 % invalida la garantía del fabricante.


Aislamiento contra la humedad


Todos los fabricantes de tarimas indican que hace falta garantizar una barrera de vapor, es decir, una capa de protección permanente contra la humedad de la solera base. A menudo, la no aplicación de una barrera de vapor resulta en la invalidación de la garantía.
Como barrera de vapor puede utilizarse una lámina de plástico especial con el parámetro SD > 75 m (este parámetro ha sustituido el espesor del plástico que anteriormente se proporcionaba como un indicador de la calidad). No se deben utilizar plásticos no indicados para este fin, como los plásticos para trabajos de pintura.
Sobre un soporte preparado, se extiende una lámina de plástico como barrera de vapor con solapes de 20-30 cm y se pega con una cinta resistente a la humedad. El plástico se debe extender en unos 3-4 cm de la altura de la pared.
Una alternativa más rápida y segura es el empleo de capas de base con la barrera de vapor integrada tipo 2 en 1, o bien capas de base tipo 3 en 1 que, aparte del plástico antivapor integrado, cuentan también con una capa adhesiva que facilita su unión.
 

Al final elegimos la capa de base de la tarima


Todo el abanico de capas de base de las tarimas se puede dividir en dos categorías:
•    capas de base para tarimas laminadas y suelos estratificados,
•    capas de base para tarimas vinílicas.


Por supuesto, ambas categorías deben cumplir con los requisitos de la norma europea EN 16354 que determina específicamente las pruebas y los parámetros que debe cumplir un producto para proteger el suelo y poder considerarse una capa de base para tarima.
Las dos categorías mencionadas resultan de los requisitos específicos que han de cumplir las capas de base de determinados tipos de suelo. Las tarimas vinílicas en clic son productos de poco espesor, normalmente de 4 a 6 mm. Los cierres de estas tarimas, fresados con precisión, requieren una protección especial, por lo que la presión estática que debe recibir la capa de base de la tarima debe ser de al menos 200 kPa (los fabricantes de las tarimas vinílicas recomiendan que sean incluso 400 kPa). En cambio, las tarimas laminadas requieren tan solo 10 kPa, es decir, 20 veces menos.
 

Antes de instalar el suelo, merece la pena aplicar una capa de base adaptada al espacio y a los requisitos funcionales del mismo. La capa de base mejorará la comodidad de uso del suelo y extenderá su vida útil, desempeñando también una función específica: la capa de base puede proporcionar aislamiento del frío o conducir el calor en el caso de emplear un sistema de calefacción por suelo radiante. Las capas de base de tarimas también permiten insonorizar el espacio hasta cierto punto. Las propiedades y la funcionalidad de la capa de base dependen en gran medida del material de la misma. En el mercado se ofrecen las siguientes opciones:


Capas de base de Poliuretano Mineral (PUM), los llamados multiprotectores o mantas de cuarzo: bases de calidad superior que garantizan la mejor insonorización del espacio. Destacan por una muy alta resistencia a la presión, por lo que consiguen proteger el suelo y asegurar su durabilidad. Gracias a un factor de resistencia térmica muy bajo, son ideales para el uso con sistemas de calefacción por suelo radiante. Las capas de base de poliuretano permiten ahorrar hasta 750 PLN* en una temporada de calefacción. La capa de base más conocida de esta categoría es la MULTIPROTEC 1000.


Capas de base de poliestireno extruido (XPS): son ideales para nivelar pequeñas irregularidades del soporte. Este tipo de capas de base pueden contar con hasta 6 mm de espesor y, gracias a una gran resistencia térmica, destacan como el mejor aislamiento entre las capas de base para tarimas (se pueden emplear sin problema por encima de recintos sin calefacción). A pesar de la gran elasticidad, mantienen la durabilidad de la tarima gracias a una muy buena resistencia a las cargas. Una capa de base de XPS se ofrece en todas las formas de aplicación: placa tradicional, rollo o panel desplegable en acordeón, que es la forma más fácil de instalar. Además, es una capa de base muy ligera, lo cual facilita su transporte y montaje, sobre todo para principiantes.


Capas de base de polietileno de alta densidad (PEAD): las capas de base de este tipo son ideales para su uso por encima de sistemas de calefacción por suelo radiante, además de insonorizar bien el espacio de instalación.


Capas de base tradicionales: conocidas de siempre, como el corcho, que no sirve para insonorizar el espacio y, con el tiempo, se acaba desmenuzando y reduciendo el nivel de protección. Es muy frágil también el llamado panel ecológico, que crea mucho polvo y suciedad, y, a pesar de su gran peso y dureza, no es resistente a la compresión. Este producto absorbe la humedad, exponiendo la tarima al riesgo de deterioro incluso con la cantidad más mínima de agua. Además, no sirve para su uso con sistemas de calefacción por suelo radiante. La espuma PE popular o el cartón corrugado, que todavía se puede encontrar en algunas tiendas, no sirven como capas de base para tarimas y, de acuerdo con la norma EN 16354, no se deben emplear para este fin. El uso de este tipo de material suele ser el motivo del deterioro rápido de la tarima y prácticamente acaba invalidando la garantía del fabricante de la misma. Las capas de base para tarimas se ofrecen en distintas formas y una variedad de embalajes. Las más populares en el mercado son paneles que pueden parecer fáciles de colocar, pero en realidad requieren mucho trabajo en superficies extensas debido a la necesidad de su unión con cinta adhesiva. Otra forma muy común es el rollo que se extiende fácilmente en recintos más espaciosos. Por otro lado, está el nuevo formato de panel desplegable en acordeón. La posibilidad de colocación gradual y precisa hace que sea la manera más fácil y rápida de instalación de la capa de base. Se instala hasta 5 veces más rápido que un panel tradicional. El panel en acordeón se suele conocer como un panel de última generación.


Ahora que conocemos la clasificación en función del tipo del suelo y hemos identificado las tecnologías empleadas para la fabricación de las capas de base, pasemos a analizar las necesidades funcionales. 
¿Queremos que nos sea más fácil la insonorización del espacio? ¿Tenemos un sistema de calefacción por suelo radiante y queremos aprovecharlo al máximo? ¿O a lo mejor el piso de abajo es un espacio muy frío y necesitamos un aislamiento eficaz? Al definir las necesidades adecuadas, la identificación de una capa de base apropiada va a ser muy fácil. 


Primero, la insonorización 


Se trata de un parámetro importante a tener en cuenta a la hora de elegir una tarima laminada. Más que nada, debido a su estructura, una tarima laminada no va a reducir el ruido tan bien como lo harán otros tipos de suelos. 
Aunque la total eliminación del ruido relacionado con el uso del suelo no sea posible, este ruido sí se puede reducir empleando una capa de base adecuada. 
La reducción del ruido se indica en cuanto a:


- resonancia de los pasos (RWS – Reflected Walking Sound) expresado como un valor porcentual: se aplica a las tarimas laminadas
- amortiguación de la transmisión del ruido a las habitaciones del piso inferior (IS – Impact Sound), expresada en decibelios (dB), tanto en relación con las tarimas laminadas como vinílicas y suelos estratificados. 


¿Qué significa esto? La reducción del ruido a nivel de 10 dB se traduce en una disminución del ruido percibido por el oído humano en un 50 %. Las capas de base de la serie PUM, es decir, los productos de la colección Multiprotec, absorben perfectamente las ondas acústicas consiguiendo insonorizar el suelo. La diferencia a nivel del uso del suelo es enorme, el efecto del ruido de golpes queda casi completamente eliminado. 
 

Protege tu suelo


Al comprar un suelo nuevo, queremos evitar cualquier problema con el mismo, al menos durante algunos años. Los elementos de la tarima más frágiles y sensibles son sus conectores, llamados cierres. El elemento principal para garantizar la protección del suelo es la instalación de una capa de base adecuada, siendo los parámetros más importantes del mismo la resistencia a la compresión (CS) y la resistencia a las cargas dinámicas (DL). 
Para los espacios expuestos a un tráfico intenso (como pasillos, vestíbulos o habitaciones por las que a menudo se mueven objetos pesados, como sillas con ruedas) elige una capa de base que ofrezca los parámetros CS y DL más altos. Cuanto más alto el valor de CS y DL, mejor será la protección del sistema de cierre en clic, impidiendo la aparición de grietas o roturas. En condiciones de mayor demanda, el valor de CS debe ser de al menos 60 kPa para los suelos estratificados y las tarimas laminadas, y 400 kPa para suelos vinílicos.

No gastes demasiado en el suelo radiante


La decisión sobre el tipo de suelo a emplear se suele tomar en una etapa temprana de la obra. A la hora de elegir el suelo, se debe considerar la resistencia térmica del soporte. Cuanto menor el valor de la resistencia térmica del sistema, más rápido se calienta el espacio, reduciendo los gastos en calefacción. 
Está demostrado que la resistencia térmica de un sistema de calefacción por suelo radiante (revestimiento del suelo + base) no debe superar los 0,15 m2K/W (Norma EN 16354 y las indicaciones de DIN EN 1264). 
Para determinar el aislamiento térmico del suelo radiante, se debe sumar el valor de la resistencia térmica del suelo y de la capa de base. Por ejemplo: un suelo laminado de 8 mm de espesor tiene una resistencia térmica aproximada de 0,08 m2K/W. Con este tipo de suelo deberíamos utilizar una capa de base con una resistencia térmica inferior a 0,07 m2K/W. Por supuesto, una resistencia térmica inferior se traduce en mayores ahorros en la calefacción.
Una tarima estándar de 8 mm y una capa de base común de 5 mm tipo ecopanel suponen una pérdida a nivel de mil zlotys al año. Las bases del grupo Multiprotec son mucho mejores gracias a una resistencia térmica muy baja. 
 

¿Cómo encontrar la capa de base adecuada en la tienda? 

Si llegamos a una tienda en la que hay una gran selección de productos y el vendedor está ocupado, podemos recurrir a la solución más sencilla: leer las etiquetas de los productos. Muchas cadenas de bricolaje europeas ofrecen los productos de la serie SECURA AQUASTOP SMART de ARBITON. Estas capas de base integran un film aislante contra el vapor y una cinta adhesiva para facilitar el montaje y garantizar la plena protección del suelo. Las cajas de colores y unas indicaciones intuitivas en las etiquetas permiten encontrar rápidamente el producto que nos interesa. Unos iconos grandes y bien visibles nos indicarán las características del producto. Además, no debemos olvidarnos de la marca MADE IN POLAND, que en este caso garantiza la más alta calidad.
 

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